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Estrella de 5 Puntas
Eric Martínez Méndez

TENDENCIAS ELECTORALES
Llegamos a la antesala del proceso electoral del uno de julio y es necesario poner en reserva mucho del contenido que viaja hacia nosotros como rumores, el resultado de falsas encuestas o los posicionamientos de las corrientes políticas hacia candidatos o partidos. No obstante, dejó de existir el concepto de “no hay nada para nadie todavía”. Los electores tienen ya una percepción de quiénes son candidatos aventajados.

En la zona y hacia la elección de las presidencias municipales, Cuetzalan, Zacapoaxtla y Teziutlán registran tendencias a favor de los contendientes del PAN con muy pocas variables, según lo determinan las encuestadoras acreditadas y mejor calificadas. Para el PRI, los estudios indican la tendencia a favor en Tepeyahualco, Zaragoza y Atempan.

De estos estudios demoscópicos serios se desprende que en la contienda para la diputación local en el distrito de Zacapoaxtla el PAN puntea seguido muy de cerca del PRI, así como en el distrito de Tlatlauquitepec el PRI tiene una muy clara ventaja sobre el PAN, al igual que el tricolor puntea en el distrito de Teziutlán. En la tendencia marcada para la diputación federal, el PRI tiene un mejor posicionamiento para sacarle ventaja al PAN.

Estas tendencias no indican quien gana y quien pierde desde ahora. Son eso, tendencias, y pueden variar en cualquier momento y por cualquier motivo. Los expertos infieren que, por estas mismas mediciones, los comicios del uno de julio tendrán resultados muy cerrados entre partidos y coaliciones. Para los analistas la constante en las últimas tres semanas ha sido el aumento del segmento de los indecisos, el cual constituye una llamada de atención para que los candidatos presten oídos inteligentes a la ciudadanía.

Vale agregar un dato, respecto al estilo de campañas y uno de los elementos a considerar en las evaluaciones, y que las candidatas del PRI al Senado y a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Xitlalic Ceja y Karla Martínez, cambiaron los formatos tradicionales de algunas campañas en los distritos locales y los municipios. Los analistas coinciden en decir que la unión de fuerzas y recursos ponen en una perspectiva de triunfo campañas locales como la de Sandra Montalvo.

En fin, tal vez sea por el exceso de regulación y la fiscalización exhaustiva, pero debe admitirse que con algunos destellos ocasionales y salvo honrosas excepciones, principalmente de los candidatos del PAN y del PRI, en la región las campañas de los partidos políticos han sido menos apasionadas y apasionantes que en otras fechas. Las marcas AMLO y MORENA siguen flotando en el imaginario popular con una tenue pero muy presente percepción de estar en primer lugar en la contienda por la Presidencia de la república.

Los cambios, por marcar algunos, están en las migraciones de grupos y sectores de un partido a otro. Antes la gente abandonaba un partido para sumarse al PRI y ahora, mayoritariamente lo hacen hacia el PAN. Sin embargo, el partido político que más recursos humanos, tanto a nivel de tropa como de candidaturas le aporta a la política electoral, sigue siendo el PRI y un claro ejemplo está en las listas que publica MORENA.

Pero el cambio más evidente en este año político, salvo su mejor opinión, se detecta en el electorado. La gente se muestra más politizada, asume con mayor determinación la propiedad de su voto y más que en otras fechas este derecho constitucional es el centro de muchas conversaciones de vox populi. La conciencia social desde el valor del voto se acerca mucho a los conceptos de refrendo, cambio y confirmación.

No se trata de la idea institucionalizada de “saber votar”. Eso es otra cosa. Se trata, insisto, de la conceptualización básica, lineal, de ese derecho democrático a elegir, un valor aprendido a golpes en el ensayo y error, más que en la didáctica fallida del INE, del IEEP o del OPLE. Es un valor que ahora está presente en la mente del ciudadano en otra categoría, no en esa que dictatorialmente pretendieron los partidos políticos imponernos. Es el valor del voto radicado en la respuestabilidad.

Y de los cambios que trajo la modernidad a la llamada “madre de todas las elecciones”, uno que está muy presente, es el manejo político -no ramplón ni politiquero- de las redes sociales. Es un segundo elemento de influencia de suma importancia porque hace permear las ideas y propuestas de los candidatos. No suplen las campañas mediáticas o “de aire”, ni consolidan las jornadas pie a tierra o “de piso” que hacen los candidatos, pero las redes sociales (en esta zona la plataforma de Facebook) aportan información que enriquece los análisis puertas adentro de cada vivienda.

Desde luego que esto lo saben los políticos en campaña, sus asesores y las dirigencias de los partidos, de ahí que pretendan manipular las tendencias con el uso excesivo de las fake news y tratar de hacer tendencias virales con los mal llamados “bots” (followers fake). Y aún cuando la gente sabe vacunarse muy bien de estas infecciones, las fake en cascada logran permear en los grupos sociales. Por ello los expertos recomiendan ser juiciosos en la lectura de las noticias en plataformas de socialmedia, guiarse de las opiniones de los influencer más reconocidos y basarse en hechos, más que en rumores, a la hora de determinar el voto.

En fin, nada que no sepan las nuevas generaciones, todos ellos expertos en el manejo libre de redes, cuyo uso les es tan cercano que lo absorben sin valorarlo bien, y las utilizan con tanto descuido que estas herramientas de comunicación se convierten en un aparador que los exhibe como opinadores incultos o ignorantes, irrespetuosos (no irreverentes) y desmemoriados, pero eso sí, muy creativos.