Estrella de 5 Puntas
Eric Martínez Méndez

EL REGRESO DEL “VOTO VERDE”
La nueva conformación geográfica del distrito electoral federal de Teziutlán y su asignación al sector
indígena, genera reacomodos en las listas a lápiz de candidaturas al próximo Congreso del Estado y a las
alcaldías. A este distrito, con cabecera en Teziutlán, le integran 14 municipios y tiene 179 secciones
electorales, una geografía política muy similar a la que tuvo cuando Manuel Bartlett Díaz gobernaba Puebla y
el “voto verde” era determinante en los resultados.

Los acuerdos tomados por el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), que revaloran el voto
campesino en zonas rurales, confirman que el nuevo marco geográfico de este demarcación fue avalada,
mediante consulta directa, por pueblos y organizaciones indígenas, lo cual establece con requisitos muy
específicos la obligatoriedad a los partidos políticos de postular a la diputación federal a un candidato
indígena en las elecciones del 2018.

Así, sin más, estos acuerdos técnicamente reducen el número de aspirantes que podrían postularse al cargo
de representantes populares ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Según los eruditos en
esta materia, si no hay ninguna otra modificación a este perfil político indígena que adquirió el distrito
electoral de Teziutlán, los partidos políticos no podrán postular a nadie de la población mestiza de
Zacapoaxtla, Tlatlauquitepec y Teziutlán, cabeceras distritales locales.

Los consejeros del INE acreditaron a los pueblos indígenas 4 de los 15 distritos electorales del estado, y en
esta decisión debe valorarse la influencia que tuvieron las organizaciones y activistas defensores de las
etnias, en especial los representantes indígenas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que fueron
los que nutrieron de jurisprudencias esta decisión, esto puntualmente dicho por el secretario de Acción
Indígena del tricolor, Fidencio Romero Tobón, quien antes de las elecciones intermedias del 2016 dijo que
presentó argumentos para defender, entre otras cosas, la continuidad geográfica a los pueblos indígenas de
la sierra nororiental poblana.

Además de los argumentos de los activistas, el INE informó que la nueva distritación y su consignación a los
pueblos indígenas, se basó en el Protocolo de Consulta a Comunidades y Pueblos Indígenas en materia de
Distritación Electoral, que toma en consideración las características que debe revestir este ejercicio de
participación democrática, contenidos en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre
Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes.

De esta acción el INE informa que “(…) se recabó la opinión de diversos representantes de pueblos y
comunidades indígenas, respecto a la delimitación de los distritos electorales federales, sobre la forma
como podrían quedar agrupados los municipios en donde se ubican sus localidades, como también, sobre la
propuesta de la ubicación de la cabecera distrital (…)”, y en Puebla participaron 117 organizaciones, de las
cuales 84 se manifestaron a favor de la actual integración distrital y las 33 restantes votaron en desacuerdo.

Debe reconocerse que el tema es un poco abstracto para la afición política de zonas urbanas de esta región
serrana. Muchos poblanos de zonas urbanas ni imaginan la vida de estos pueblos originarios y, según los
encuestadores, les parece que les premiaron demás con esta apertura democrática, ello porque suponen
que son una minoría ubicada en las depresiones más intrincadas de la sierra poblana, y para mediar en
algunas opiniones recogidas se asentó la indicativa idea de que “el gobierno debe dejar un artículo
transitorio para que puedan postularse todos los que quieran”.

La pregunta que algunos dejan flotar es si esta condicionante limita la participación política de los mestizos.
En el caso más concreto, después de este ajuste geográfico, a los simpatizantes de Mario Herrera Oropeza
les preocupa que el Revolucionario Institucional no pueda postular al presidente municipal de Atempan,
cuyo trabajo en esta jurisdicción electoral está muy consolidado y sus adeptos han ido en aumento, tan así
que se dice será esta estructura territorial la que le ayudará en su campaña y en ese ánimo,
justificadamente, no son pocos los que consideran que Mario Herrera es un proyecto ganador.

Para otros analistas la nuevas disposiciones jurídicas le son más que favorables al presidente municipal de
Cuetzalan del Progreso, Oscar Paula Cruz, un abogado indígena que preside el capítulo Puebla de la
Asociación Nacional de Alcaldes (ANAC), y quien hace unos meses ya es señalado como el proyecto a
diputado federal más realizable del Partido Acción Nacional (PAN). Vale añadir que Paula Cruz, que es uno
de los alcaldes más jóvenes de Puebla, hablante náhuatl y originario de la comunidad de Yohualichan, la
cuna del Totonacapan, también tiene trabajo avanzado en el distrito.

En fin, seguramente habrá más postulantes a la diputación federal tanto en el PAN como en el PRI y en el
resto de partidos políticos, no obstante las preferencias electorales por el momento se concentran en Mario
Herrera y Oscar Paula, amén de que observadores políticos que valoran los estudios de opinión, señalan que
hasta ahora la pelea por la diputación federal en esta zona será entre el tricolor y el blanquiazul, ambos
institutos políticos con estructura y capacidad reales para competir en forma en la que se considera será “la
madre de todas las elecciones”.

Y hablando de estructuras políticas reales, con peso suficiente para mover los resultados, hay que añadir un
dato más. Si usted me permite, para acertar en los análisis conviene poner al centro de la balanza a una
agrupación que en los últimos tres años cobró tal fuerza que es ya un elemento que influirá en los
resultados en las urnas. Se trata del Movimiento Antorchista, cuyo programa 1X1X1 ya tiene resultados en
las cabeceras de los distritos locales de Zacapoaxtla, Tlatlauquitepec y Teziutlán.

Al aumento de las huestes antorchistas en zonas urbanas y rurales, y ciertamente una gran parte de estas
comunidades con población indígena, debe sumársele como valor cualitativo que es la agrupación con el
mayor número de operadores en movilización de masas y trabajo político electoral, debido esto a que es
una organización que no improvisa y regularmente adoctrina a su militancia y la capacita en temas político
electorales.

Por otro lado, debe considerarse que el Movimiento Antorchista no es una agrupación priista, como
erróneamente suponen algunos neófitos del tricolor y de otros partidos. Incluso, sus líderes han dicho que
los antorchistas están en camino de constituirse en un partido político. En tanto, como agrupación que
aglutina a los más pobres de México, es una organización social y política que abiertamente pacta con
gobiernos locales y de ahí su capacidad de respuesta a los reclamos y necesidades de grupos más
vulnerables de la sociedad. Sin embargo vale señalar que las alianzas políticas las ha pactado más veces con
el PRI nacional.

Así, pues, se advierte que más allá de los nuevos pactos que ocurran entre partidos para unir fuerzas y
recursos en los comicios del 2018, el candidato a diputado federal que logre una alianza con el Seccional
Zacapoaxtla del Movimiento Antorchista, cuya influencia se ramifica en las tres regiones que conforman el
nuevo distrito electoral 03 de Teziutlán, tendrá una ventaja sólida en función de los valores cuantitativos y
cualitativos que le expongo, máxime que esta creciente fuerza se registra en los municipios que concentran
al mayor número de electores, al igual que tiene grupos muy identificados en las comunidades indígenas,
precisamente donde resurgirá el “voto verde”.

Hasta la próxima. Le dejo un abrazo.
Eric Martínez Méndez / sierranorte.tez@gmail.com