Eric Martínez Méndez / sierranorte.tez@gmail.com
Escenarios políticos 2018
ANGELES Y HEROES
Estrella de 5 Puntas
Eric Martínez Méndez

EL VOTO DURO
Bajo el estigma de que en Puebla duermen con el enemigo, las huestes del PRI se mueven. Muy
lentamente en algunas regiones, pero su maquinaria avanza rumbo a las elecciones del 2018 y, en
esta zona, con el entusiasmo de ver recuperado el potencial de su voto duro.
Huelga decir que las derrotas acumuladas hartan a la militancia, que ya recela de sus dirigentes y
recientemente los emplaza a invertir la estrategia reclamando que las decisiones las tome la base,
que abandonen la pasividad para salir a pelear con todo las próximas batallas electorales.
No se trata de los priistas con título y cargo, sino de quienes conforman los segmentos del voto duro
al que no pudo pulverizar el morenovallismo. Es ese priismo que no tiene título de propiedad ni
relación con aspiraciones o candidaturas, es el que surge desde las bases del pueblo.
Quienes votan por el PRI en cualquier circunstancia están inquietos, no ocultan su combatividad y
empezaron a moverse otra vez como una densa marea. Para mayores señas, es el voto duro con el
que el senador Sofío Ramírez Hernández hizo triunfar al PRI en municipios importantes de las
regiones de Teziutlán, Tlatlauqui y Zacapoaxtla.
Esa fue la constante que se recogió en las reuniones regionales encabezadas por Rocío García
Olmedo, cuya parsimonia se contrastó con las ganas de los duros. Por ello rechazaron que se
pretenda ignorar la fuerza que tienen los duros como fenómeno sociopolítico de las filas del PRI,
quienes exigen ya no “negociar” triunfos o derrotas en el 2018.
La percepción de los duros es que el PRI en las bases siempre ha tenido todo para ganar pero “de
arriba no lo dejan”, que yerran adrede con las imposiciones, con la falta de apoyos y la cancelación
de muchas banderas sociales que históricamente han enarbolado.

PARIDAD SIN FEMINISMO
Se dijo que más allá de renovar a las dirigencias locales, los jefes del priismo están enfocados en
hallar recursos humanos para cumplir con la paridad de género que obliga a los partidos a postular a
mujeres al 50% de todos los cargos de elección popular.
Los priistas que ganaron elecciones critican ahora que su dirigencia omita innovar métodos
obsoletos para regresarle el poder a ese PRI pluriclasista que, recuerdan, existió en la época en la
que Manuel Bartlett llegó al gobierno.
La vieja guardia, la sangre nueva (incluida la tierna y arrogante falange de pupilos de Memo Deloya),
los militantes probos y algunos morenovallistas infiltrados que asistieron a estas reuniones,
admitieron que esperaban mucho más del arranque del nuevo proyecto del PRI.
Algunos suspirantes se desilusionaron con el “hola” y “adiós” de García Olmedo.
Por ello desconfían de la dirigencia estatal del tricolor poblano, pero no tanto como para claudicar en
sus anhelos. Por lo menos el potencial del voto duro los arraiga en las filas del Revolucionario
Institucional, que hoy por hoy y a pesar de todo, es una plataforma de triunfo.
En los casos de Tlatlauqui y Zacapoaxtla, hay líderes que advierten que el tricolor está perdiendo lo
“revolucionario”, que piden también dejar de “concesionar” los comités a grupos de poder locales y,
que reclamaron transparencia en los procesos y certidumbre en las convocatorias, que piden cárcel
para los priistas corruptos.
García Olmedo escuchó atentamente aunque no atemperó inconformidades ni conjuntó voluntades.
Explicó que vino a poner en marcha el programa de reestructuración de cuadros y eso les ocupará su
tiempo en 2017. Solo eso. Lo de las postulaciones, nada.
Vale decir que la disciplina no es una virtud en todos los que tienen ganas de irse a campaña.
Algunos sienten que les queda corto el tiempo para posicionarse y francamente le temen al
fantasma de las imposiciones.
Para curarse de espanto, en voz baja los adelantados conjuran sus miedos señalando la oportunidad
de suscribirse a una candidatura ciudadana, pero no encuentran la forma de llevarse en su alforja
ese voto duro que alienta sus esperanzas de ganar los comicios.
Los más serenos esperan que la secretaria general del CDE del PRI no estanque el avance logrado en
un feminismo radical. Y de esta gira el deseo que otros expresaron, es ver al presidente estatal del
tricolor, Jorge Estefan Chidiac, abandonar el tibio confort de su estatus y hacer campaña pie a tierra.
Es decir, que sus líderes vengan a mover al PRI en la zona como lo hizo el incansable y combativo
senador guerrerense, Sofío Ramírez, que se ganó a pulso el respaldo de ese el voto duro que sí le
cumplió en las urnas.

ASERTIVIDAD
En fin, los expertos dicen que todo a su tiempo. Que el tamiz para iniciar la seleccionar a los mejores
hombres y mujeres que irán a campaña, es la agenda de reuniones regionales que realiza el PRI para
arrancar la reestructuración de comités municipales.
El reto para el tricolor es recuperar la gubernatura y hacerlo bien, como dicen sus líderes, con
triunfos contundentes desde los municipios.
Desde el 2015 encaminaron el proyecto muy en firme, ya tienen avances muy sólidos y aunque les
queda mucho camino por andar en esta ruta sinuosa, cuesta arriba y atiborrada de riesgos, no han
dejado de moverse.
Vale acotar que quienes piden cambios recalcaron que, entre otros factores, las derrotas que el
tricolor acumula en Puebla son atribuibles a la miopía de los “delegados especiales”, que vulneraron
con favoritismos y encomiendas los procesos internos para registrar aspirantes y elegir candidatos.
En este nuevo escenario, rumbo a la madre de todas elecciones, los analistas advierten que los
partidos políticos deben evitar las imposiciones porque la desbandada de tránsfugas correrá a
sumarse a las candidaturas ciudadanas.
Concediendo valor a lo que anotan los politólogos que sondean la zona, digamos una vez más que si
el PRI serrano no logra la mayoría de edad para democratizar sus procesos internos, puede perder la
ventaja de su voto duro.

RAZONES DE PESO
La vieja guardia del PRI, que es la que ganó elecciones, justifica en parte los resquemores que
registran algunos grupos de poder del tricolor y la expresa desconfianza de los suspirantes, porque
la derrota del PRI en los comicios del 5 de junio fue vaticinada hasta por los más nobeles
observadores.
Incluso, para reconocerle peso a los malos augurios con que plagaron el ánimo de la campaña, gente
que apoyó la candidatura de Blanca Alcalá, dijo que también se perdió porque los delegados
federales en Puebla y las corrientes de mayor poder del PRI, incluidas las huestes del ex gobernador
Mario Marín, la abandonaron a mitad del camino.
A la luz de los hechos, los del PRI admiten con pena que el morenovallismo logró colocarles decenas
de infiltrados en la estructura de campaña, por lo que sabían con antelación cada paso que daba
Alcalá, tanto para boicotearla y como para divulgar después sus tropiezos, de tal suerte que a nadie
le quedaran dudas de esa tan anunciada derrota.
La vacuna contra estos miedos está en la experiencia de campo.
Pese a todo, uno de los asesores más confiables de la dirigencia estatal del PRI, para vaticinar la
recuperación de espacios perdidos, implica positivamente la respuesta del voto duro tricolor, el cual
en efecto y esta región, fue activado a toda su capacidad por el senador guerrerense, Sofío Ramírez,
con la estrategia que sumará a todas las corrientes y grupos de poder a un solo propósito: recuperar
el gobierno del estado.
Entre otros factores más, los analistas citan que desde el 2017 estarán a favor de los momios del PRI
los cambios que ocurrirán en los altos niveles del poder poblano, entre ellos que el morenovallismo
va de salida, que Enrique Peña termina su sexenio (y con él se van muchos delegados federales que
hicieron campaña de brazos caídos), y que los comicios del 2018 deberán ganarse desde las
presidencias municipales.
En fin, esto apenas empieza. Ya veremos cómo le va en este proceso al el tricolor serrano, que se
muestra ahora ganoso y combativo.
Le dejo un abrazo. Nos leemos en la próxima.