Eric Martínez Méndez / sierranorte.tez@gmail.com
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Eric Martínez Méndez

¿PREDICCIONES FALSAS?

Rafael Moreno Valle, según las encuestadoras GEA e ISA, prácticamente está fuera de la pelea del PAN
por la candidatura a la Presidencia de México. Es un dato que debe considerarse en razón de que el
estudio demoscópico es más socioeconómico que político, y porque las firmas que lo realizan,
empresas investigadoras responsables desde 1998, valoran la opinión pública de marzo de 2017 contra
etapas previas, basadas en el mismo cuestionario y sujetas al muestreo de secciones electorales que
aportó el INE.

Se trata de la primera Encuesta Nacional de Opinión Ciudadana 2017, "México: Política, Sociedad y
Cambio" que realizan el Grupo de Economistas Asociados (GEA) y la sociedad civil Indagaciones y
Soluciones Avanzadas (ISA), respecto a los escenarios estadísticos del país de 2017, donde en la Carpeta
V se indica en cifras porcentuales que, en la pelea interna del Partido Acción Nacional por la
candidatura a la Presidencia de México, las posibilidades de competencia son para Margarita Zavala y
Ricardo Anaya, dado que matemáticamente Rafael Moreno Valle ahora mismo está muy por debajo de
las expectativas de militantes albiazules y electores.

En la página 93 del documento que registra los resultados de la encuesta GEA / ISA, se resalta la
pregunta: “Independientemente de su preferencia partidista y su participación, ¿quién le gustaría a usted
que fuera el candidato del PAN a la Presidencia de la República en 2018? (listado)”. Del grupo de
"Electores", respondieron: Indefinido, 62%,  Margarita Zavala, 18%, Ernesto Rufo, 2%, Ricardo Anaya,
14%, y Rafael Moreno Valle, 4%. Y del grupo de "Identificados con el PAN", a esta pregunta
respondieron: Indefinido, 12%, por Rafael Moreno Valle, 6%, por Margarita Zavala, 37%, y por Ricardo
Anaya, 45%. Ya no aparece Ernesto Rufo.

Se informa que este estudio forma parte de una serie de mediciones trimestrales que mediante
encuestas nacionales realizan las empresas investigadoras, jurídicamente responsables en este tema
desde 1998. En el muestreo del mes de marzo, informan, se atendieron como objetivos particulares
"Conocer las opiniones de la ciudadanía en torno a la situación económica, política y de seguridad
prevaleciente en el país", "Establecer el nivel de aprobación del Ejecutivo federal y la evaluación
prevaleciente en torno a su gestión en diversas áreas" y "Aproximarse a las opiniones ciudadanas
respecto a las actividades legislativas a nivel federal".

Así también, según el texto publicado por GEO / ISA, el muestreo se levantó para "Determinar el nivel
de presencia y la imagen general de los partidos políticos entre la ciudadanía", "Conocer la presencia,
imagen y preferencias ciudadanas hacia potenciales aspirantes a la candidatura presidencial en 2018",
"Seguir las opiniones ciudadanas en torno a eventos de relevación nacional en la coyuntura" y
"Determinar el estado de ánimo de la ciudadanía y el potencial para la protesta social".

Cabe señalar que estas encuestadoras informaron, en el resumen de cifras, que la gente que respondió
a la encuesta aparece en el listado de secciones electorales en el territorio nacional con sus datos de
identificación geográfica y numérica, y para obtener los componentes de análisis se muestreo del
número de electores registrados en el Listado Nominal, considerando los resultados oficiales de las
últimas elecciones federales en estas mismas secciones electorales, todo ello conforme a la
información disponible del Instituto Nacional Electoral (INE).

Vale la pena considerar este dato porque en el documento que resume la encuesta nacional, de un
compendio de 130 páginas sólo ocupa 27 para registrar las estadísticas de la Carpeta V Preferencias
Electorales, entre las cuales se señala el posicionamiento que tienen los partidos políticos en el país, y
de los temas consultados se cita por apartados la posición actual por partido político de los aspirantes a
la candidatura presidencial. Es ahí, exactamente en la página 93, que la estadística del PAN en el mes de
marzo es contundente. A Moreno Valle lo apoya sólo un 6% del total de panistas encuestados, la cual ya
es una cifra preocupante cuando a Margarita Zavala le respalda el 37% de la militancia, y a Ricardo Anaya
le favorece el 45% de sus correligionarios.

Acreditarle valores de certeza y verosimilitud a este estudio de opinión, es un asunto que debe
resolver de cada ciudadano interesado. Y es que, en cuestiones electorales el que las encuestas sean un
instrumento de predicción de resultados o de manipulación de las preferencias de los votantes, ha sido
un tema que está a discusión desde tiempos de Paul F. Lazarsfeld, el creador de la encuesta panel
aplicada a elecciones desde 1940, y no obstante que ha sido un debate muy largo, no hay una opinión
contundente que valide o anule las estadísticas en la comunicación de masas, aun cuando son un
referente esencial para el diseño de estrategias de propaganda.

No es la primera vez que las cifras del pulso social le son adversas al ex mandatario poblano. Conviene
recordar que fue precisamente en Teziutlán, a pregunta expresa del periodista Carlos Martínez, del
periódico Visión, que Moreno Valle descalificó el valor de los estudios de percepción social. Para
justificar que las encuestas ya no funcionan y que son inexactas, en su última visita como gobernador
de Puebla a Teziutlán, argumentó lo ocurrido en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, cuyas
encuestas de siempre apuntaron como favorita a Hillary Clinton y al final ganó Donald Trump.

Y le digo que conviene recordarlo porque esa misma actitud fue la que asumió Roberto Madrazo
Pintado, que creyó infalible su método de campaña y cerró ojos y oídos a las encuestadoras, que en
estudios similares registraban la vertiginosa caída de la popularidad del abanderado del PRI. Para
sacudirse a la prensa quisquillosa Madrazo Pintado, dijo entonces: “La única encuesta que vale es la del
2 de julio”. Tal vez no quiso ser arrogante, pero ciego sí. No hizo cambios en su “desorden bien
organizado” y su campaña caótica nunca de dejó de dar bandazos.

Incluso debe tomarse en cuenta que en aquellas fechas, también llamada “la madre de todas las
elecciones”, el repunte más acelerado en las preferencias electorales se registró a favor de Manuel
López Obrador, como candidato de la Coalición por el Bien de Todos. Los datos a favor hicieron un
efecto negativo. Se dijo que AMLO implantó el mesianismo por encima de los propósitos de campaña y
para evitar que Manuel Camacho, Socorro Díaz y Ricardo Monreal le hicieran sombra, y ante las
advertencias de que podría perder la ventaja, subrayó su memorable frase: “La estrategia soy yo”…

Las estadísticas en archivo indican que el arranque de campaña del candidato del PAN fue instable,
errático y no consolidaba avances. Pero, mire usted, en esas fechas quien tomó lápiz y papel para hacer
cuentas con los estudios de opinión, y a regañadientes hacerle caso a las cifras desde la óptica del
muestreo de la opinión pública y de los componentes que sirven a los análisis secundarios de la
encuesta panel, fue Felipe Calderón Hinojosa, a quien por ese inicio le criticaron -incluso las falanges
panistas- que su estrategia de campaña fuera “que no hay estrategia”.

Cabe señalar que los diagnósticos de opinión atribuyeron los errores a los magros resultados de áreas
que, en campaña, operaban los recomendados de Vicente Fox. El reto entonces era quitarle el cascabel
al gato y para tomar esas grandes decisiones el abanderado albiazul debió usar datos estadísticos,
concretamente cifras que se computaron de rigurosos cuestionarios.

No sería su primera vez. Calderón Hinojosa ya había usado el resultado de tres encuestas para
reposicionarse en la contienda interna del PAN y ganarle a Santiago Creel Miranda la postulación. Se
decía que personalmente no creía en el poder predictivo de los estudios de opinión, pero sí les hacía
caso a sus asesores, y por ellos es que después del arranque fallido en la campaña del PAN, hizo
cambios, eliminó su lema “Valor y pasión por México” y a 40 días de campaña insertó en sus discursos la
frase “Para que vivamos mejor”, luego puso en la coordinación a Josefina Vázquez Mota y a Camilo
Mouriño, y en imagen al español Antonio Solá, entre otros.

Felipe Calderón corrigió errores y ganó los comicios presidenciales del 2006. Usted recordará que el
candidato del PAN hizo del marketing político un instrumento de guerra, acabó con el acelerado
ascenso de AMLO al apabullarlo con sus propias ocurrencias, puntualmente con otra de sus memorables
frases al convertir el “Cállate chachalaca” en un spot de reflexión social. A Roberto Madrazo lo había
desubicado desde el debate televisivo, y seguramente no tuvo que molestarse en enviarle el resultado
de la encuesta en la que sí creería el fallido candidato priista.

En fin, siempre existe la posibilidad de manipular los porcentajes estadísticos sobre las preferencias
electorales del mexicano, y Rafael Moreno Valle tendrá razones de peso, más allá de lo ocurrido con las
encuestadoras de Estados Unidos, para descalificar las cifras y restarle poder predictivo a las encuestas,
sin embargo alguien tendrá que decirle que llegó la hora de hacer cambios, porque además de los
porcentajes que reporta el estudio demoscópico de GEA/ISA, otras firmas encuestadoras igual de
importantes también le detectan este escaso porcentaje en su calificación, en especial en las
preferencias de los panistas, máxime si contra quien compite está muy cerca de Felipe Calderón.

Hasta la próxima. Le dejo un abrazo.