Eric Martínez Méndez / sierranorte.tez@gmail.com
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ENRIQUE DOGER, PRIMERA LLAMADA

Por lo ocurrido en las últimas semanas en las huestes del tricolor, se percibe que Enrique Doger Guerrero es,
hasta este momento, el proyecto más sólido que el Partido Revolucionario Institucional tiene para competir y
recuperar la gubernatura poblana.

Además, revisado en cifras, los analistas reconocen que el dogerismo es un bastión de peso e importancia para el
tricolor, especialmente en la capital del estado, donde se concentran más de la mitad de los votos que en el 2018
definirán al próximo gobierno estatal.

Para avanzar sin tantos tropiezos a Doger Guerrero le ayuda mucho su perfil. Es un hombre mesurado, amable,
elocuente, analítico y muy firme. Algunos, en la vieja guardia del PRI, lo imaginan como un ajedrecista nato en el
tablero político de Puebla.

Así, después que la dirigencia nacional del Revolucionario Institucional marcara la ruta de navegación, varias de
las más importantes corrientes políticas poblanas corrigieron coordenadas y, apenas con la mera posibilidad de
que sea el candidato, han ido a sumarse al renovado dogerismo.

Un hecho relevante que en este escenario inmediato abona la consolidación del proyecto dogerista, es la
reunión que en Libres realizó la senadora con licencia, Blanca Alcalá Ruiz, en la cual y ante varios cientos de
priistas se pronunció a favor de que el PRI postule al doctor Enrique Doger, un destape que fue arropado de
inmediato por la enorme estructura electoral que desde hace tres años construyó en la entidad la hoy
embajadora de México ante Colombia.

Observadores políticos indican que este suceso pudo ser, en otros tiempos, el inicio de la campaña por la
recuperación de Casa Puebla. No obstante hubo mesura, contención y aplomo, en contraste  con el entusiasmo
que retumbaba en el corazón de la militancia tricolor, por la algarabía de la XXII Asamblea Nacional del PRI y la
encomienda de dar todo por México.

Y no hubo campanas al vuelo porque, opinan los analistas sobre esa reunión masiva, “Doger quiere además del
ímpetu y las ganas de revancha de los simpatizantes de Alcalá Ruiz, a todas las fuerzas vivas del PRI en su
proyecto”.

Si ese fuese el propósito de Doger en esta etapa previa al proceso interno, requerirá entonces de un cabildero
con un claro ascendente en los grupos de poder de la entidad.

Entre los politólogos hay quien afirma que seguramente necesitará del trabajo meticuloso y la actitud asertiva
del dirigente estatal del PRI, Jorge Estefan Chidiac, a quien por su experiencia en el cabildeo y por otras muchas
cualidades, le vaticinan que el CEN lo pondrá de coordinador regional en la campaña Presidencial.

Es decir, que no iría de candidato al Senado pero será el responsable de los amarres y desamarres del PRI en
Puebla para la carrera Presidencial, una tarea de mucho poder, relevante y complicada en función de que por lo
menos, dice la prensa nacional, Estefan Chidiac podría ser quien además arme las listas de candidatos en Puebla.

Respecto a su entorno, ciertamente el PRI es la primera oposición en el estado y no hay más el triunfalismo de
los años idos, e incluso entre sus huestes marchan quienes perciben que el avance del tricolor hacia Casa Puebla
es lento y tedioso, tanto que algunos desesperaron y corrieron en pos de sus propios intereses a otros partidos.

Sin embargo de estos desprendimientos, hay que decirlo, la fuerza del voto duro del Revolucionario Institucional
está latente y no se ha reducido; por el contrario, crece cuando suma valores de apertura, inclusión, democracia y
lealtad, especialmente la lealtad que los dirigentes le deben a sus bases.

Y en este sentido el PRI manda al interior del estado al senador José Olvera Acevedo, delegado del Comité
Ejecutivo Nacional en Puebla, para que además de explorar el terreno de batalla recoja nombres a lápiz, valore
fuerza y arraigo social en los suspirantes y vea desde todos los ángulos un escenario de por si complejo en el cual
debe operar con éxito y simultáneamente varias campañas, y esa exploración tendría que hacerla antes de que
corra tinta para trazar la lista en firme de candidatos priistas, y en su reciente visita a esta zona ya perfiló algunos
proyectos viables.

Vale suponer que el senador Olvera Acevedo, recorrerá el estado y mostrará más combatividad y energía en sus
propósitos, que la pasividad mostrada a su arribo al estado, cuando pidió paciencia a los aspirantes a la
candidatura por el gobierno poblano, a no correr prisas y mantener el orden en espera de los tiempos legales.

Al margen de que pedir orden fue una postura pública, de forma y no de fondo, la que todos ahí entendieron,
para otros priistas de la capital poblana este exhorto les provocó una reacción contraria, casi alérgica a la unidad
partidista. Pero el delegado del CEN del PRI no viene a cumplir caprichos ni a enderezar jorobados. Ya lo verán los
berrinchudos.

Los tiempos para definir los abanderamientos en el PRI están cerca y en el caso de Puebla los momios parecen
favorecer al doctor Enrique Doger, por quien Blanca Alcalá ya levantó la mano para proponerlo, y por el que ya se
forma en varias regiones el aun exiguo ejército electoral del tricolor.

Desde luego que este posicionamiento no descarta a nadie que no se haya salido de la contienda interna por
propio pie, ni elimina a otros aspirantes, como Juan Carlos Lastiri, al que la prensa nacional lo pone en la lista por
el Senado de la República, y tampoco, entre otros como Guillermo Deloya, a Javier López Zavala o a Ricardo
Urzúa, a los que en las columnas políticas los nominan para la diputación federal.

La tenacidad de Enrique Doger tiene su recompensa, más cuando en este largo camino ha hecho muchos amigos
que ahora mismo se entusiasman con verlo en la boleta electoral del 2018.
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